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Información General

Todo lo que necesitas saber de Ginecología y Obstetricia

Ginecología y Obstetricia

Ginecología y Obstetricia(en algunos países llamado ginecoobstetricia o tocoginecología) es la especialidad médica dedicada a los campos de la obstetricia y la ginecología a través de un único programa de formación académica.

Esta formación combinada convierte a los practicantes en expertos en el cuidado de la salud de los órganos reproductores femeninos y en el manejo de complicaciones obstétricas, incluso a través de intervenciones quirúrgicas.

Ginecología

Como ocurre en el resto del ejercicio de la medicina, las herramientas principales para el diagnóstico ginecológico son la historia clínica y el examen físico. Sin embargo, el examen ginecológico siempre se ha considerado mucho más íntimo que un examen físico de rutina.

Requiere también, de instrumentos específicos de la profesión, como el espéculo, que permite retraer los tejidos vaginales para explorar el cuello uterino.

Obstetricia

La obstetricia es la especialidad médica que se ocupa del embarazo, el parto y el puerperio, principalmente en situaciones de riesgo que requieran de una intervención quirúrgica. Como especialidad médica la obstetricia es combinada con la ginecología

Además de las complicaciones del embarazo que puedan surgir, una mujer embarazada puede tener enfermedades intercurrentes, es decir, otras enfermedades o condiciones (no causados directamente por el embarazo) que pueden empeorar o ser un riesgo potencial para el embarazo.

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Historia de la Ginecología y la Obstetricia

La ginecología y obstetricia es una de las especialidades más antiguas. Desde tiempo inmemorial la resolución médica de los problemas de la mujer constituye un apartado importante dentro del campo de la medicina. Varios tratados hipocráticos tratan de ellos. A partir de que la atención de los partos se derivó de un conocimiento médico de las condiciones mecánicas del propio trabajo de parto y de los mecanismos fisiológicos involucrados en su producción, y desde que se comenzaron a idear técnicas quirúrgicas para resolver sus complicaciones, la obstetricia comenzó a salir paulatinamente de manos de las parteras para quedar en las de los médicos. Con el advenimiento de nuevas técnicas quirúrgicas, siendo el empleo de los fórceps una de las primeras, esto es a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, quedó integrada como una importante rama de la medicina.

Lo anterior no quiere decir que hubiera ya especialistas. Lo que se condicionó fue que, al realizarse las reformas de la enseñanza de la medicina, se agregara la denominación de partero al título de médico cirujano. Es decir, que todos los médicos deberían de tener un adecuado conocimiento de los problemas ginecológicos y obstétricos. En el primer programa de pre-grado del establecimiento de Ciencias Médicas, el de octubre de 1833, se incluía un curso de Operaciones y Obstetricia. Para 1841 aparece ya un curso autónomo de obstetricia a cargo de Pablo Martínez del Río. Ya en 1805 Miguel Muñoz había introducido en nuestro país el uso del fórceps inglés y en 1836 Ignacio Torres había diseñado uno propio.

La habilidad en la práctica de maniobras obstétricas o en la cirugía ginecológica fue definiendo a los primeros especialistas sin que aún existiera la especialización formal. Nicolás San Juan y José María Rodríguez comparten el honor de haber sido los fundadores de la ginecología y obstetricia mexicana moderna. Durante la segunda mitad del siglo XIX se fueron realizando por primera vez intervenciones que ahora son comunes, por ejemplo la cesárea, practicada por primera vez en una mujer viva por Miguel Jiménez en 1850; la ooforectomía en 1865; los taponamientos uterinos, descritos en 1872 por Ignacio Capetillo; los legrados, cuya primera serie de 41 casos publicó Martínez del Río en 1874; la histerectomía, tanto vaginal como por vía abdominal, practicadas respectivamente por Nicolás San Juan y Rafael Lavista en 1877; la operación de Porro, realizada en 1884 por Juan María Rodríguez.